En sus orígenes era "solo un intento por descubrir el mundo de los blogs antes de aventurarse a uno en serio". Pero mucho tiempo ha pasado, y se ha convertido en un lugar con un concepto filosóficamente mucho mas intenso, casi inexplicable...
Gracias a todos por el aguante. Recibí una muy grata sorpresa al ver como había aumentado mi contador. A menos que el desquiciado de Cacho haya entrado tantas veces todo marcha muy pero muy bien para este humilde sucucho de ideas incoherentes. Siendo así… ¿¿¿Por qué mierda nadie vota??? El único que lo hizo fue alguien al que no le gustaron los nuevos artículos. Si es la opinión general cambio de tema, no hay problema, pero háganmelo saber!!!
Como dije hace dos semanas, aquí termino con el relato del origen del mundo y la humanidad. En adelante, si desean que hable de algún héroe o dios en particular sólo escríbanme.
VIII- EL DILUVIO
Si, un diluvio universal. Como en la Biblia. Así es la religión amigos. Una interminable procesión de creencias robadas a los antepasados que quemamos por divulgarlas. Un montón de patrañas. Al menos los griegos eran originales. En realidad no tanto. Puedo decir en su defensa que las mayores similitudes se encuentran en sus propios relatos. Que se yo. Por lo menos tenían onda.
Después de varias eras, los hombres dejaron de ser buenitos. Empezaron a matarse entre si y a hacer toda clase de pelotudeces. Los buenos sentimientos fueron despreciados y se fueron volando al cielo.
Como pasa siempre, los hombres se olvidaron de sus dioses. Éstos se encabronaron y decidieron tirar a la humanidad por el inodoro. No literalmente, por supuesto, porque en esa época no había inodoros. Querían destruirlo pero no sabían como. Si lo hacían con fuego corrían el riesgo de que las llamas llegaran hasta el cielo y les quemaran el culo a ellos. Entonces Poseidón con un golpe de su tridente hizo que se desbordasen las aguas del cielo y de la tierra. Entonces todo todito se llenó de agua y… y… y se murieron todos.
Todos salvo Noé. Este… digo… Deucalión, hijo de Prometeo, y su esposa Pirra, hija de Epimeteo. Ellos eran los únicos mortales justos según los dioses. Sobre un barquito bastante croto navegaron hacia el Parnaso, la cima de una montaña, que era lo único que las aguas no habían cubierto. Los tritones, hijos de Poseidón, trompetearon un rato con sus cuernos marinos, y las aguas se retiraron de nuevo al mar.
Deucalión y Pirra andaban solos y aburridos por la tierra desierta. Recibieron del oráculo de Temis, al pie del Parnaso, esta orden: “Velaos la cara, desceñid vuestra cintura, y tirad hacia atrás los huesos de vuestra abuela”.
Al principio no entendían un joraca. “Estos dioses borrachos batieron cualquiera” pensaba Deucalión. Hasta que lo adivinó. Los huesos de la abuela, eran los huesos de la tierra, o sea las piedras. Lo hicieron. De las piedras que tiraba Deucalión nacieron nuevos hombres, y de las que tiraba Pirra nuevas mujeres. Y así la tierra se volvió a llenar de gente.
SECCIÓN: AMIGOS DE MOCCO
¿Mocco Loko cree en la amistad entre el hombre y la mujer? En efecto. Ella es una nueva lectora. Una chica V.I.P. Una bella Flor que se ha asomado a este extraño bosque surrealista.