Gracias Hollywood
Todas las camas tienen sábanas que cubren hasta las axilas, en el caso de las mujeres, y hasta la cadera, en el caso de los hombres.
Todas las bolsas de la compra del supermercado contienen una barra de pan.
Es fácil aterrizar un avión si hay alguien en la torre de control que dirija la operación por radio.
Los sistemas de ventilación de los edificios son el escondite ideal: a nadie se le ocurrirá mirar en ellos y sirven, además, para desplazarse hasta cualquier parte del edificio sin dificultad.
Es muy probable que un soldado sobreviva a cualquier batalla, a menos que cometa el error de enseñarle a alguien una foto de su novia.
Si uno tiene que hacerse pasar por militar alemán, no es necesario hablar el idioma; con tener acento alemán basta.
La torre Eiffel se puede ver desde cualquier ventana de Paris.
Un hombre no se inmuta mientras recibe una paliza, pero se queja cuando una mujer intenta limpiar1e las heridas.
El jefe de policía siempre es negro.
Si hay que pagar un taxi, no busques en la billetera: lo que tengas en el bolsillo siempre será el importe exacto.
El cruce de razas es genéticamente posible con cualquier bicho proveniente de cualquier parte del universo.
Las cocinas no necesitan iluminación. Alcanza con la potente luz de la heladera.
En el caso de las casas encantadas o con fantasmas, las mujeres deben investigar cualquier ruido raro vestidas solo con algo de lencería.
Los procesadores de textos nunca tienen cursor, pero siempre se abren con una pantalla que dice: ingrese su contraseña.
Todas las mañanas, las madres cocinan huevos con jamón, aunque su marido y sus hijos no tengan tiempo para comérselos.
Los automóviles que chocan, casi siempre terminan explotando o ardiendo, o ambas cosas.
El jefe de policía siempre destituirá a su detective preferido, o le dará 48 horas para resolver un caso.
Un solo fósforo alcanza para iluminar una habitación.
Los habitantes de ciudades y pueblos medievales tienen una dentadura perfecta.
Aunque en el siglo XX es posible disparar armas de fuego contra un objeto que está fuera del alcance, la gente del siglo XXIII ha perdido esta tecnología.
Toda persona que sufra una pesadilla, se incorporará de golpe en la cama y jadeará sudorosa.
No es necesario decir "hola" ni "adiós" cuando se empieza o termina cualquier conversación telefónica.
Toda bomba va equipada con un temporizador que exhibe grandes números rojos, para que uno sepa cuándo van a estallar.
Siempre es posible estacionar frente al edificio que se visita.
Si uno decide ponerse a bailar en la calle, notará que mucha gente conoce los pasos.
Casi cualquier computadora portátil tiene suficiente potencia para acabar con el sistema de comunicaciones de una civilización extraterrestre invasora.
No importa si tus enemigos te superan en número durante una pelea de artes marciales: te atacarán de uno en uno, mientras esperan, con gesto agresivo, a que vayas demoliendo a sus compañeros.
Si una persona se queda inconsciente tras recibir un golpe fuerte en la cabeza, nunca sufrirá conmoción ni daños cerebrales.
Nadie que tenga que participar en una persecución de automóviles, en un secuestro, explosión, erupción volcánica o invasión extraterrestre sufrirá un desmayo.
Las jefaturas de policía someten a sus agentes a exámenes de personalidad para que tengan como compañero de patrulla a otro que es, justamente, lo opuesto a él.
Cuando están a solas, los extranjeros prefieren hablar inglés.
Siempre hay una motosierra a mano si uno la necesita.
En cuestión de segundos, no hay cerradura que se resista si uno tiene a mano una tarjeta de crédito o un clip, a menos que sea la única puerta de una casa en llamas con un niño atrapado dentro.
Una verja eléctrica, lo bastante potente como para matar a un dinosaurio, no dejará secuelas en un niño de ocho años.
En los noticieros de televisión siempre dan una noticia que tiene relación directa con uno mismo en ese preciso momento.
SOCIEDAD 21 de mayo de 2005