martes, 02 de septiembre de 2008


MITOLOGÍA GRIEGA PARA INCULTOS

Homero Ova I


  Buenas. Vengo un poco retrasado, pero ya me voy a acomodar. Es la resaca de las vacaciones (#37 Vacaciones de invierno), a pesar de que me las arreglé para no escribir. En realidad fue de carambola, porque había escrito demasiado y tuve que publicarlo en dos artículos.  Esta vez, previendo que pasaría lo mismo, directamente lo organizo en dos emisiones.

 

  Pero antes de pasar al tema principal, quiero agradecer a todos los que participaron de lo que fue la encuesta más exitosa de este blog, incluso considerando que algunos lectores confesaron haber votado varias veces:

 

  Sinceramente, ¿A dónde crees que vas a ir a parar cuando te mueras?

·        Soy inmortal - 30.77%

·        Al Cielo - 15.38%

·        Voy a reencarnar en un porro - 15.38%

·        Voy a reencarnar en una cerveza fría - 15.38%

·        Al Infierno - 7.69%

·        Estoy muerto, hay wi-fi en el mas allá - 7.69%

·        Los objetos inanimados no nos morimos - 7.69%

 

  A decir verdad me da un poco de miedo descubrir que algunos de los que me leen son inmortales. Porque yo, por suerte, pienso morirme algún día. Sino, ¡qué triste sería mi existencia! Por otra parte, ¿a quién no le gustaría ser el olor de la libertad? O la bebida ancestral de lúpulo y granos… Bueno, depende de que marca estemos hablando, prefiero reencarnar en mi suegra que en una botella de Santa Fe.

 

  Este bimestre tuvimos una interesante encuesta, la cual todavía estará abierta algunos días más. Es una propuesta de Anónimo, y consiste en varias preguntas, algunas de ellas con posible respuesta múltiple. Nuestro amigo nos la cuenta así:

 

 

  ENCUESTA DE GESTIÓN

 

  Dios le agradece su creencia y patrocinio. Para poder servir mejor sus necesidades, le pedimos que tome unos minutos para contestar a las siguientes preguntas. Por favor, tenga en cuenta que sus respuestas se tratarán de manera absolutamente confidencial y que usted no tendrá que revelar su nombre ni dirección, salvo que quiera una respuesta directa a sus comentarios o sugerencias.

 

  • ¿Cómo se enteró de la existencia de Dios?
  • ¿Qué modelo de Dios adquirió?
  • ¿Dios se reveló a usted sin daños, con todas sus partes en orden y funcionamiento y sin roturas evidentes o atributos ausentes?
  • ¿Cuáles fueron los factores relevantes en su decisión de adquirir un dios?
  • ¿Había usted adorado a un dios con anterioridad?
  • ¿Usa otra fuente de inspiración además de Dios?
  • Dios intenta mantener un balance en el nivel de desastres y milagros. Indique su preferencia.

 

 

  Ahora sí, el tema de estos dos meses. Daré por finalizada la sección fija en la que instruía sobre mitología griega utilizando un lenguaje barrial, para que lo entendieran lo’ pibe’. Todo lo que había contado hasta ahora proviene del libro de Hesíodo “La Teogonía”:

 

[#45] I LOS ORÍGENES - II EL REINADO DEL CIELO

[#47] III EL REINADO DE CRONOS - IV LA GUERRA DE LOS TITANES

[#49] V LOS GIGANTES - VI EL REPARTO DEL UNIVERSO

[#55] VII LA HISTORIA DE PROMETEO

[#57] VIII EL DILUVIO

 

  Salteándome en el relato unos cuantos siglos, varias generaciones de héroes y humanos, paso a resumirles las dos grandes obras de Homero, La Ilíada y La Odisea, consideradas entre las más valiosas joyas de la literatura mundial, como ya expliqué en la sección Recomendados de #40 La lista negra.

 

  Obviamente voy a arrancar por la Ilíada, aunque decidí que es mejor relatarles entera la guerra de Troya para que puedan comprender el contexto y el final de la historia, aprovechando un poquitillo la ayuda de la infografía de Microsoft Encarta 2007 Biblioteca Premium.

 

  Bienvenido de nuevo Villano_ac. Un gran saludo y enorme agradecimiento para Sperman, impulsor de esta sección, aunque dudo que alguna vez haya pasado por este sitio. Los dejo con el texto, que lo disfruten. Hasta la próxima.

 


 

 
LA GUERRA DE TROYA

 

 

 

 


 
Toda la gilada arranca en el casamiento del rey Peleo y la nereida Tetis. En medio de la partuza de festejo, cayó Eris, la diosa de la discordia. Le tiró a la gente una manzana que decía “a la más linda”. Tres diosas muy potables y conchetas se pelearon por la manzana. Zeus, capo de capos, le pidió a Paris, príncipe de Troya, que eligiera a una de ellas. El guachín eligió a Afrodita, que seguramente era la que estaba más buena ya que era la diosa del amor. Ella a cambio le prometió darle la mujer más verduga del mundo, Helena, esposa de Menelao, rey de Esparta.

 

  Con la diosa del amor de su parte, el gil de Paris se la re creyó. Fue a Esparta, tomó todo el vino de la bodega y secuestró a Helena para llevársela a Troya. Menelao, de cara, cornudo y re loco, armó un ejército de no creer, comandado por su hermano Agamenón, rey de Mecenas, y arrancó para Troya a buscar a su mujer.

 

   Los griegos llegaron a Troya con sus chotoscientos barcos. Desembarcaron acuchillando a todos los que encontraron en los alrededores. Pero para llegar a la ciudad había que pasar por una enorme muralla fortificada. Así que armaron sus carpitas y pelearon diez años tratando de entrar. Acá empieza La Ilíada de Homero.  

 

 

 

 


   
Era como que los líderes griegos se tenían todos un poco de bronca. Aquiles y Agamenón se pelearon re mal. Agamenón le pelibardeó su esclava, una tal Briseida. Aquiles se ortivó, sacó a su gente de la batalla y se metió en su tiendita a comer uvas con cara de malo.

 

  Los troyanos se avivaron de que los griegos estaban en cualquiera. Aprovecharon para darles con todo. Parecía que los iban a hacer percha. Entonces Agamenón quiso devolverle Briseida a Aquiles, para que volviera con sus pibes a pelear, pero no lo pudo convencer. La comió por gil.

 

    Aquiles dejó que su amigo Patroclo guiara a sus hombres. El chabón peleó como un grosso y mató a una banda. Pero lo boleteó Héctor, príncipe de Troya, hermano de Paris.

 

  Cuando se enteró que habían hecho cuero a su mejor amigo, Aquiles se puso como loco. Quería vengarlo. Como sus armas se habían perdido en la batalla, su vieja, Tetis, le dio unas nuevas hechas por el dios Hefesto. Entonces Aquiles se amigó con Agamenón, volvió a la guerra y empezó a repartir palos de nuevo.

 

  Finalmente Aquiles se encontró con Héctor, el troyano más pulenta. Lo liquidó atravesándole la garganta con una lanza. No conforme con eso, se llevó al muerto para su rancho.

 

  El de Patroclo fue un funeral re piola, como se hacía en esos tiempos. Sacrificios humanos y animales, juegos, premios, comilona, partuza, re de fiesta.

 

  Aquiles se quedó doce días con el cadáver de Héctor. Lo arrastraba de un lado para otro, lo meaba, batía cualquiera. Hasta que por fin se hinchó las bolas y se lo dio al padre, Príamo, el rey de Troya, que se lo venía pidiendo hace rato para poder velarlo. Acá termina La Ilíada de Homero.

 

 

 

 


 
Para vengar a su hermano, Paris mató a Aquiles de un flechazo en el talón. Ese era el único punto débil del chabón, porque de pibito la vieja lo había metido en el río Estige para hacerlo inmortal, sosteniéndolo del talón, o sea que esa era la única parte que no se había mojado.

 

    Los griegos tuvieron una gran idea, y armaron un plan para hacer toser a los troyanos. Hicieron un caballo de madera enorme. Adentro se escondieron los guerreros más grosos. Los demás levantaron campamento y se fueron. Los troyanos se comieron el viaje creyéndose que los otros se iban todos cagados. Entonces salieron a buscar el caballo y meterlo adentro de la ciudad, porque pensaban que los otros lo habían hecho para la diosa Atenea y les iba a traer suerte.

 

 

 

 

  Un tal Laoconte, sacerdote troyano, trató de convencer a los demás de que no daba ni a gancho para meter el caballo en la ciudad. Dos serpientes enormes, largas como la mía, salieron del mar y estrangularon a Laoconte y a sus dos hijos. Los troyanos pensaron que era una señal del cielo para no hacerle caso a ese gilastrún. 

 

  A la noche, todos los griegos volvieron a Troya. Los que estaban escondidos adentro del caballo les abrieron las puertas de la muralla. Prendieron fuego a todo. Hicieron moco a todos. Violaron a todas. Neoptólemo, el hijo de Aquiles, mató al rey Príamo. Y así terminó la guerra. 

 

 

 

 

 


Tags: delirio, mitología

Publicado por Mocco-Loko @ 16:57
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