martes, 16 de septiembre de 2008


MITOLOGÍA GRIEGA PARA INCULTOS

Homero Ova II



 
Rápido reencuentro. Me atrasé con el artículo pasado y me quedó muy junto con éste, que en realidad es una continuación de aquel, por lo que incluso puede llegar a ser mejor así.

 

  Lógicamente, en tan corto tiempo no hay mucha novedad que contar. Salvo que quité el tagboard ya que nunca nadie lo usó. Si lo creen necesario me lo piden y lo vuelvo a agregar. Aunque, como saben, también pueden escribir lo que gusten en Comentarios.

 

  Estos son los resultados de la encuesta del bimestre pasado, propuesta por Anónimo:

 

 

  ENCUESTA DE GESTIÓN

  ¿Cómo se enteró de la existencia de Dios?

  • Comentarios - 33.33%
  • Revista del corazón - 33.33%
  • Arbusto en llamas - 33.33%

  ¿Qué modelo de Dios adquirió?

  • Dios - 50.00%
  • Satán - 50.00%

  ¿Dios se reveló a usted sin daños, con todas sus partes en orden y sin roturas evidentes?

  • No - 100.00%

  ¿Cuáles fueron los factores relevantes en su decisión de adquirir un dios?

  • Mi arbusto prendido fuego me obligó - 50.00%
  • Conocer chicas/os - 25.00%
  • Necesidad de un día libre sin trabajo - 25.00%

  ¿Había usted adorado a un dios con anterioridad?

  • Zeus - 50.00%
  • Un repollo ardiente - 50.00%

  ¿Usa otra fuente de inspiración además de Dios?

  • El ratón Pérez -  33.33%
  • Playboy y/o Playgirl - 33.33%
  • Arbustos flamígeros - 33.33%

  Dios intenta mantener un balance en el nivel de desastres y milagros. Indique su preferencia.

  • Arbustos flamígeros parlantes - 66.67%
  • Estatuas que lloran - 33.33%

 

 

  A los pocos que votaron esta vez, muchas gracias por su participación. Este es un tema complicado, profundamente criticable, del que da mucho para hablar, así que por el momento me guardo los comentarios. Seguramente lo trataré más adelante, entre alguna de mis últimas cuentas pendientes.

 

  Ya pueden dejar su opinión en la nueva votación: “De mis Recomendados, ¿cuáles son tus favoritos?” La subí hace apenas unos días, debe ser la primera vez que la anuncio tan rápido.

 

  Sin más que agregar, los dejo con la última entrega de la saga, el resumen del otro gran libro del poeta Homero, el libro fundamental de la mitología griega que me faltaba comentar… A lo guaso, por supuesto.

 


 


LA ODISEA

 

 

 

 

  Pasaron veinte años desde que el locazo de Odiseo, héroe rey de un lugarcillo llamado Ítaca, arrancó para Troya a pelear en la guerra. En Ítaca, a Penélope, su esposa, no le cabe la onda de meterle los cuernos, así que no les da bola a los giles que se la quieren voltear. Por supuesto, no la acosan solo porque esté zarpada en buena, sino porque quieren tomar el poder. Como el dorima no estaba, Penélope crió a su pibe Telémaco con la ayuda de Mentor, un amigo de Odiseo. Cuando el guachín llegó a la mayoría de edad decidió ir a buscar a su viejo junto con la diosa Atenea.

 

  Mientras Telémaco sale de Ítaca, Odiseo sale de la isla de Ogigia, después de pasar diez años con la ninfa Calipso, que no lo dejaba tomarse el palo. En el camino, naufraga junto a la costa de Feacio. Lo salva Nausica, una minita que se enamora de él y lo lleva al palacete de su viejo, el rey Alcino. Hacen una festichola re copada en honor a Odiseo, que mientras la pasan re copado les cuenta sus aventuras en la guerra de Troya, y todas las giladas que le pasaron, por las que no pudo volver a su rancho.

 

 

 

 

  Dice que cuando salieron de Troya, él y sus compañeros navegaron hasta el lugar donde vivían los cíclopes. Los agarró el cíclope Polifemo, hijo del dios Poseidón. Odiseo lo hizo poner en pedo, y cuando se durmió le clavó un palazo en el ojo. Entonces se escapó junto a sus muchachos. Después visitaron al dios Eolo, que les dio un viento copado para que pudieran volver sus casas, y de yapa un tarrito con vientos ortivas. Los muchachos, curiosos, boludos, abrieron el tarrito, y de ahí salió un huracán grosísimo que los arrastró hasta las Eolias. Bajaron en el país de los lestrigones, la islita de unos gigantes caníbales, que obviamente se morfaron a un par de los pibes.

 

    Los que zafaron llegaron hasta la isla de Circe, una hechicera que podía transformar a las personas en animales. La tipa pegó onda con Odiseo y lo dejó quedarse en su casa por un año. Cuando llegó el momento de irse, Odiseo le preguntó al adivino Tiresias como encontrar una ruta segura para llegar a Ítaca. Primero tenían que bajar al infierno, donde se encontraron con un par de finados conocidos.

 

  De nuevo en el mar, se cruzaron con las sirenas, unas criaturas peligrosas que tienen una voz así como muy tierna, pero que si las escuchás cantar te volvés re chapa y te pinta la onda de batir cualquiera. Como sabía, Odiseo se avivó y les hizo tapar los oídos con cera a todos sus hombres. Él se la re aguantaba, entonces se quedó escuchando, pero se ató al mástil del barco para que no le agarrara la locura agresiva. Después esquivaron a Escila, un remolino re posta que te chupa como loco. Y también a Caribdis, una horrible cosa sanguinaria con seis cabezas enormes. Al final cayeron en la isla donde el dios Apolo cuidaba su ganado. Los tipos tenían el re bando, entonces mataron un par de vaquitas para hacerse un asado bien potente. Obviamente al cabrón de Apolo no le cabió ni ahí, así que les mandó una tormenta asesina de la que salió vivo Odiseo nomás. 

 

 

 

 

  Arrastrado por la tormenta, llegó hasta la costa de Ogigia. Calipso, una ninfa del mar bien pulenta, lo tuvo atrapado ahí por ocho años, prometiéndole buena suerte, vida eterna, y un par de giladas más. Hasta que Atenea habló con los demás dioses para que convencieran a la tipa de dejarlo irse.

 

  Entonces, por fin Odiseo se volvía para la casa. Pero Poseidón, ortivado por lo que le habían hecho a su hijo Polifemo, le mandó otra tormenta zarpada, que lo hizo terminar en la costa de Feacio. Así termina Odiseo de contarle su historia al rey Alcino, que se emociona y le da otro barco, para que de una maldita vez pueda volverse al rancho.

 

 

 

 

  Como le recomienda Atenea, el héroe llega a Ítaca disfrazado de linyera. El pastor Eumaeus le cuenta que los pretendientes se la pasan batiendo cualquiera, pero que Penélope no se dejó tocar ni un pelo. Entonces se junta con su hijo Telémaco y le dice quien es en realidad. Después, todavía con el disfraz, va al palacio, donde nada más lo reconocen su perro y una sirvienta. Creyendo que es un croto, Penélope habla con su esposo. Le cuenta como hizo para hacerles comer el viaje a los otros giles y no tener que elegir a uno para casarse. Les había prometido que lo iba a hacer cuando terminara de tejer un par de huevadas, que en realidad destejía siempre a la noche, como para no terminarlas nunca. Pero la habían descubierto y no le quedó otra que tejer posta hasta tenerlo listo. Justo en esos momentos, los chabones estaban tratando de obligarla a que se decidiera por alguno.

 

  A Penélope se le ocurre un maneje. Organiza una competencia, después de la que supuestamente se casaría con el ganador. Cada uno tiene que tirar una flecha con un arco mágico que solamente Odiseo sabe usar. Obvio que ninguno puede, salvo el croto, que es en realidad Odiseo. Los demás se la re agitan, entonces él y Telémaco los cagan matando a todos.

 

  Ahora si, Odiseo se saca el disfraz y se reencuentra con Penélope. Atenea hace que la noche sea más larga; para que tengan tiempo de hablar tranquilos, garchar a lo loco y hacer cucharita. Final felíz.

 

 

 

 

 

 


Tags: delirio, mitología

Publicado por Mocco-Loko @ 14:54
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Comentarios
Publicado por Nachito
martes, 16 de septiembre de 2008 | 15:12
Bueno escribo pa q veas q pase noma'. abrazo, groso el articulo.... no me mandes sms x unos dias, me rbaron el cel. abrazo
Publicado por ines_bohorquez
martes, 23 de septiembre de 2008 | 17:52
Hola me encanta tu manera de narrar la mitología está super divertida... te invito a visitar mis rincones no son tan animados pero igual eres bienvenido byeGuiño
Publicado por Invitado
jueves, 20 de noviembre de 2008 | 15:38
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