IDEAS ESTÚPIDAS
Esta tarde llamé a Papá Noel para confirmar si venía a almorzar a casa el 25, y para preguntarle si compraba bebida o él traía la coca que consigue por canje. Estaba enojado, y tenía razón, hacía rato esperaba para leer mi artículo de diciembre. Primero con las presiones y obligaciones, luego con el terrible calor y las fiestas, se me pasó volando el mes.
Lo que quizás reconforte es que ésta debía ser mi despedida y no lo es. Éste es el último mes de actividad que establece ese sicótico contrato mental que me impuse para continuar con esta locura. Pasado el tiempo convenido, aún no terminé de despedir todas las secciones, de saldar todas las deudas, de cumplir todo lo prometido. Así que seguiré escribiendo el año que viene, por lo menos mientras queden pendientes, o hasta llegar al artículo 100, o hasta que se me hinche la barriga de tomar tanto jugo de soja.
Aquí los resultados de la encuesta anterior:
De mis Recomendados, ¿cuáles son tus favoritos?
· La Ilíada y La Odisea - 33.33%
· Peter Capusotto y sus videos - 33.33%
· California Wave - 16.67%
· La banda ancha - 16.67%
Todas manifestaciones artísticas / periodísticas muy queridas por mi, que lamentablemente ya culminaron, pero con las que nos reencontraremos pronto de diferentes maneras. La nueva consigna, acorde a la época, es "¿Qué planes tenés para soportar este verano super caluroso?”.
Los textos a continuación son algunas giladas que dieron vueltas en mi cabeza este último tiempo. Nunca antes las publiqué por ser demasiado simples, demasiado tontas, o por no encajar en el esquema de esta etapa final del blog. Aprovecho para postearlas juntas ahora, previo pedido de disculpas a su insensata credulidad y buen gusto. A partir del mes que viene retomo las despedidas de las secciones habituales.
¡Felices fiestas para todos!
POGO DE LAS SILLAS
Idea original: Cacho Chotalarga / Villano_AC
El bolichón está lleno. Sobre el escenario hacen su aparición dos pares de personajes desaliñados, de pelos parados y coloridos, jeans agujereados, camperas ajustadas llenas de tachas y parches pegados con moco. Con una amenazante expresión en sus rostros, se cuelgan los instrumentos sin decir palabra alguna. Tocan canciones simples de dos o tres acordes a toda velocidad. Uno de ellos grita horriblemente frases incomprensibles a la vez que orina en un pequeño tarro azul. El sonido es asqueroso. La situación, aterradora.
Abajo, un montón de sillas meticulosamente acomodadas en hilera. El público, haciendo pogo en derredor de ellas. De repente, la música se detiene sin previo aviso. Todos se sientan, excepto uno. Los guardias de seguridad lo arrojan por la ventana. Luego retiran una de las sillas y la banda vuelve a tocar.
El procedimiento se repite una y otra vez, hasta que un solo fanático permanece dentro del recinto, alegre pero ensangrentado, para su suerte lo suficientemente drogado como para no sentir el terrible dolor que debiera estar aquejándolo. Su victoria será compensada, podrá subir al escenario y escupir a los músicos desde más cerca.
ONDA VERDE PARA PEATONES
Camino tranquilamente por el boulevard. Respiro el aire mohoso. Contemplo las bellas mujeres rosarinas, las universitarias sexys poco desinhibidas. No llevo prisa, voy siguiendo unas calzas que se mueven provocativamente. En la esquina, el semáforo detiene mi marcha. También en la siguiente. Y en la otra. Caigo en la cuenta de que pasaron dos horas y no recorrí siquiera un kilómetro. La silueta de luz roja me mira amenazante, parece reírse de mí, y de mi desgraciado helado derritiéndose mientras espero poder cruzar antes de volverme viejo.
Los nuevos semáforos por lo menos tienen una cuenta regresiva que indica de cuanto tiempo disponemos para cruzar. Pero no hay manera de saber cuando va a cambiar el siguiente o, mejor dicho, cuán rápido debo caminar para no tener que detenerme en la esquina siguiente, y en la otra, y en la otra. Más que onda verde sería onda blanca, ya que ese es el “color” del chamboncito que corre desaforadamente indicando que podemos cruzar. Si existe para los autos, ¿por qué no? Porque es una pelotudez, obvio.
GLOSARIO DE CALCULADORA
Colaboración: Cacho Chotalarga
Divertimento infantil en la sociedad pretecnológica o neológica. Absurdo. Como quien busca la palabra culo en el diccionario o cosas por el estilo. Hace mucho tiempo, completamente drogados, nos pusimos a ver cuantas palabras podíamos formar en el visor de la calculadora escribiendo una cifra y observándola al revés. Era una especia de competencia, que se tornó en algo compulsivo. Hoy en día no sirve para nada, si es que alguna vez hubiésele podido dar algún tipo de utilidad. Tal vez muchos de ustedes ni siquiera se acuerden de lo que es una calculadora.
Tags: delirio
Misterios animados
¿Por qué Tintín hace siempre amistad con un niño y nunca con una niña? ¿Por qué su mejor amigo es marinero? ¿Por qué la única mujer que aparece en el dibujo es una cantante con pinta de drag-queen? ¿A qué viene tanta amistad con un perro?
¿Por qué Pluto es un perro naranja? ¿Cómo es que Mickey es su amo? ¿Qué poder especial tiene ese ratón? ¿Por qué Mickey lleva pantalones y Minnie nada más que una blusa? ¿Por qué todos los personajes llevan guantes amarillos? ¿Qué clase de engendro genético es Tribilín?
¿Por qué nunca se ven las conversaciones del Tío Rico con la AFIP? ¿Nunca hace una declaración jurada?
¿Cómo puede mantener el equilibrio Tweety con semejante cabeza?
¿Cuánto tiempo aguanta el Coyote sin comer? ¿Por qué invierte su dinero en comprar tanto producto violento a ACME? ¿Por qué, en lugar de comprar alimento para aves, no se compra una hamburguesa?
¿Por qué Pedro Picapiedra -cuando corre o conduce el rocomóvil- pasa siempre por delante de la misma casa?
Si Popeye y Olivia no mantienen relaciones, ¿de dónde sale Cocoliso y por qué se parece tanto a ambos? ¿Cómo un tipo como Brutus se vuelve loco por una chirusa como Olivia? ¿Cómo puede Olivia ser tan rematadamente fea y trabajar en televisión? ¿Por qué la policía no detiene al que le pasa la espinaca a Popeye siendo su efecto de sobra conocido? ¿En realidad come espinaca?
¿Cómo puede el abuelo de Heidi mantener una familia y un chalet en la montaña, si vive de una pensión? ¿Qué hace Clarita trotando por el monte en silla de ruedas? ¿Está preparada la casa de Heidi para esa minusvalía?
¿Por qué a los enanitos de Blancanieves se los llama así y no "personas pequeñas"? ¿Qué clase de sustancia psicotrópica toman para que, después de 20 horas de trabajo, salgan de la mina cantando y silbando? ¿Por qué el sindicato no actúa y permite que trabajen como esclavos?
¿Por qué los enanitos no eran 8 ni 6, sino 7, como los 7 pecados capitales, los días de la semana, como los sellos del Apocalipsis, como la década prodigiosa, como las asignaturas que te van a caer como continúes leyendo este artículo? ¿Qué extraña conspiración deja entrever todo esto?
¿Cómo puede Pulgarcito, quien no es más grande que un pulgar, calzarse las botas de un gigante y caminar con pasos de 20 leguas? ¿No le rozan en las ingles? ¿Por qué iba Pulgarcito tirando migas de pan por el bosque, si su padre lo iba a abandonar por no tener nada que darle de comer? ¿Por qué vuelve luego a casa con ese hombre impiadoso? ¿Dónde está la asistencia social en esos casos?
¿En qué se parecen una abuelita a un lobo feroz, como para que logre pasar desapercibido, cubierto sólo con un camisón? ¿Cómo es que Caperucita tuvo que pedir tantas pistas para darse cuenta de que su abuela era un lobo? ¿Estaba drogada? ¿Es "Caperucita Roja" un antiguo cuento infantil, o un invento propagandístico de la Guerra Fría?
¿Qué se pinchó la Bella Durmiente para quedarse dopada durante tantos años? ¿Cómo puede una persona, por muy príncipe que sea, besar en la boca a una muerta?
¿Por qué, en todos estos cuentos, el rey es un imbécil? ¿Y el príncipe, siempre valiente?
¿Cómo es que nadie sabe quién es Superman, si tiene la misma cara que Clark Kent?
¿Por qué al increíble Hulk se le rompe toda la ropa, excepto los pantalones? ¿Son elásticos?
SOCIEDAD 20 de agosto de 2005
Tags: cine, televisión, animación, reflexión