domingo, 06 de diciembre de 2009



Mujeres, hombres y sexo


 


Cuando un hombre habla de sexo, es una grosería y una obscenidad. Cuando una mujer habla de sexo, es una broma inocente. Por tanto, distinguir entre una obsceni­dad y una broma inocente es tan fácil como distinguir entre un hombre y una mujer.

Si una mujer llama "sátiro" a un hombre, la mujer le está recri­minando justamente por su mal comportamiento. Si un hom­bre llama "ninfómana" a una mujer, él es un insolente grosero y desconsiderado.

Si una mujer le dice a un hombre que se calle, que no hable más de sexo, la mujer obra justamente al que­rer evitar que el hombre siga dicien­do barbaridades y el hombre debería obedecer inmediatamente. Si un hombre le dice a una mujer que se calle, que no hable más de sexo, se trata de un puritano, un retrógrado y la mujer no debe hacerle caso.

Es de mala educación que un hombre le mire las piernas a una mujer. Es decir, cuando la persona que exhibe las piernas es un hom­bre y la persona que las mira una mujer, no hay problema. Pero cuando la persona que exhibe las piernas es una mujer y la persona que las mira un hombre, es objeto de censura.

Si el marido desea actividad sexual y la esposa no, el marido es un ma­níaco sexual y una persona desconsi­derada que no tiene en cuenta las cir­cunstancias de su esposa. Si la esposa desea actividad sexual y el marido no, es que se está volviendo homose­xual o impotente o ya no la quiere.

Existen las palabras "machista" y "feminista". La palabra "machista" tiene un sentido peyorativo. La palabra "feminista" tiene un sentido elogioso.

Existe el dicho: "No existen mujeres frígidas, sino maridos torpes". En cambio jamás se ha dicho: "No existen maridos im­potentes, sino mujeres torpes".

Si el marido comete adulterio, su mujer es una pobre víctima que debe sufrir las infidelidades de su malvado esposo. Si la mujer comete adulterio, la culpa es del marido que la empujó a cometerlo por no ocuparse de ella.

Si el marido es fiel a su mujer, sólo está cumpliendo con su estricta obligación y no hay nada que agradecer. Si la mujer es fiel a su marido, es una mujer abnegada que realiza sacrificios inmensos que su insensible marido es incapaz de apreciar. (Deberían canonizarla.)

Si un hombre le dice a una mujer que no lleve minifalda, el hombre es un cavernícola. Pero si le dice que la lleve, es porque quiere usada como objeto para de­mostrar su machismo.

Si una organización de hombres propone algo, son unos machistas. Pero si otra organización de hom­bres propone lo contrario, también son unos machistas. En cambio cuando una organización feminista propone algo y otra propone lo con­trario, ambas hacen propuestas ra­zonables. (A veces incluso una cosa y lo contrario son propuestas por... ¡la misma organización!)

Cuando una organización femi­nista hace una campaña en contra de algo, se trata de una propuesta ra­zonable y progresista. Si la Iglesia Católica hace campaña en contra de esa misma cosa, se trata de una pro­puesta machista y retrógrada.

Si una mujer sonríe a un hom­bre, sólo está siendo amable. Si un hombre sonríe a una mujer, algo trama.

Si el marido desconfía de la mu­jer, tiene "celos patológicos". Si la mujer desconfía del marido, es que ya se sabe que los hombres son mujeriegos y hay que vigilados.

Si una mujer impulsa el acto sexual, se trata de la "liberación sexual de la mujer" y del "libre y legítimo desarrollo de la perso­nalidad". Si un hombre impulsa el acto sexual, se trata de un comportamiento machista tendiente a "usar a la mujer como objeto sexual".

Si una mujer dice un piropo a un hombre, es un gesto de cor­tesía. Si un hombre dice un piropo a una mujer, es acoso.

 

SOCIEDAD 25 de junio de 2005


Tags: humor, anónimo

Publicado por Annonimmox @ 23:54
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Comentarios
Publicado por villano_ac
viernes, 11 de diciembre de 2009 | 4:38
Somos tan malos Demonio